Vaginismo

Consiste en una contracción extremadamente poderosa, intensa y a menudo dolorosa de los músculos que rodean al conducto vaginal, que persiste durante un largo período de tiempo.


En los casos más graves, la introducción del pene es imposible; en otros casos más leves los espasmos vaginales sólo dificultan la penetración o la hacen muy dolorosa (dispareunia).


Al igual que en todos los trastornos sexuales primero hay que descartar que se trata de una alteración orgánica, una vez descartado esto nos quedan sólo las causas emocionales o psicológicas. Generalmente está producido por una alta ansiedad en el momento de llegar al coito, ya que la mujer anticipa el dolor que le va a producir la introducción del pene dentro de la vagina si ya ha tenido una experiencia sexual previa desagradable, o bien está nerviosa por su primera relación sexual debido a una mala educación sexual o a prejuicios religiosos que desvalorizan la vida sexual.


Unos de los datos estadísticos más relevantes es que el vaginismo rara vez se produce en mujeres con niveles socioculturales bajos, y que de forma general también la pueden llegar a desarrollar mujeres cuya pareja tiene problemas de disfunción eréctil (impotencia), ya que de este modo se prepara ante la posible decepción de la relación sexual.


El tratamiento va destinado sobre todo a reducir esa ansiedad que se produce durante la relación sexual, y a intentar que la mujer vuelva a vivir la sexualidad con la mayor naturalidad posible, sin los prejuicios que puedan interferir en ella.

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