Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)

Se caracteriza por la presencia de obsesiones o compulsiones que generan intenso malestar, enlentecen la conducta habitual o interfieren el funcionamiento cotidiano. Las obsesiones se pueden manifestar en forma de palabras, ideas, dudas, impulsos, creencias e imágenes que se introducen con fuerza en la mente, aunque el paciente las considera propias. Debido al carácter desagradable de las mismas, el paciente quiere arrojarlas de su mente sin conseguirlo.


Las compulsiones o rituales obsesivos incluyen tanto actividades mentales (contar o repetir cierto tipo de palabras) como comportamientos sin sentido (de comprobación, de limpieza, orden). Generalmente los pacientes se sienten impulsados a ejecutar los rituales un determinado número de veces, comenzando de nuevo si se pierden o creen que no los han ejecutado correctamente. Las compulsiones resultan reforzadas por la disminución de la ansiedad que se produce a continuación de su ejecución.


El 41% de los pacientes que presentan el TOC manifiestan solamente obsesiones, el 31% solamente compulsiones y el 28% ambos tipos.

Los primeros síntomas aparecen de forma aguda en la adolescencia o juventud, con una media de edad de comienzo en torno a los 20 años; siendo la evolución clínica bastante complicada en la mayoría de los casos.


Rara vez los síntomas del TOC aparecen solos, siendo habitual la existencia de otras quejas adicionales que incluyen problemas depresivos, ansiedad y tensión acentuada o quejas somáticas.


La relación entre el TOC y la personalidad obsesiva no es clara, la mayoria de los estudios han permitido comprobar que el trastorno de la personalidad obsesiva es poco frecuente en pacientes obsesivo-compulsivos, por lo que no se considera un elemento crítico en el riesgo de su aparición.


La terapia psicológica ha conseguido mejorar de forma notable el pronóstico de estos pacientes, sobre todo la terapia de conducta, y consiste generalmente en exponer al sujeto a la situación temida pero impidiendo que realice su ritual de escape o alivio. No obstante, cada persona es un mundo y es necesario realizar una evaluación adecuada y pormenorizada de los factores que mantienen este tipo decomportamiento.


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