Estrés

El estrés es una forma de relación individuo - ambiente, en la que el individuo percibe el entorno como potencialmente perjudicial en la medida en que compromete su bienestar y/o subsistencia.


El estrés es un hecho habitual en nuestras vidas. Cualquier cambio al que debemos adaptarnos ya sea laboral, personal o social, representa estrés.


El estrés, la ansiedad y la tensión presentes en nuestra sociedad, ejercen un efecto negativo sobre nuestras vidas, desencadenando múltiples trastornos y problemas, con repercusiones graves en el ámbito de la salud, a nivel educativo... y como no a nivel laboral. Las elevadas exigencias profesionales y las dificultades e impedimentos para adaptarnos a altas cotas de competencia laboral, pueden producir alteraciones de la salud física y psicológica, e incidir negativamente en las relaciones personales y laborales.


El estrés es una respuesta adaptativa beneficiosa para mantener e incrementar la salud, y deseable en cantidades y condiciones adecuadas. Un cierto grado de estrés es útil porque su finalidad es activar respuestas en el organismo, movilizar recursos para afrontar situaciones difíciles y buscar soluciones que contribuyen a su salud y bienestar. Sólo cuando las respuestas de estrés son muy intensas, frecuentes o duraderas pueden producir diversos trastornos.


Inicialmente, el efecto más leve del estrés es deteriorar el funcionamiento normal del organismo: sensación de cansancio o abatimiento, tensiones musculares, disminución del rendimiento laboral, dificultades de concentración, cambios de humor, peor estado de ánimo, falta de apetito etc. ... la persona siente que no disfruta de las experiencias cotidianas o que carece de bienestar. Son señales para prevenir problemas más graves a medio o largo plazo.


Cuando se sobrepasa el límite de tolerancia del organismo por un estrés excesivo, se produce un agotamiento que puede perjudicar la salud y favorecer la presencia de otros factores de riesgo (por ejemplo: la hipertensión). También son importantes las condiciones físicas y el estado de salud de la persona, si es bueno, podrá resistir más tiempo el desgaste de la respuesta de estrés, antes de que surja algún problema.


Cuando el impacto es mayor se puede producir un sobrefuncionamiento y se debilita el sistema inmunitario, que es uno de los principales factores de riesgo en las enfermedades del corazón, cáncer y accidentes cerebrovasculares. Estos trastornos asociados son las principales causas de muerte hoy en día.


El tratamiento psicológico va destinado a dotar al individuo de una serie de estrategias para hacer frente a estas situaciones de estrés prolongadas, para saber manipular las situaciones que nos generan un gran nivel de estrés y poder reaccionar de modo adecuado sin que pueda suponer un riesgo para el individuo.


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