Depresión.

En la actualidad es uno de los trastornos afectivos, también llamado trastorno del estado de ánimo, más frecuentes. El estado de ánimo describe el estado emocional subjetivo de una persona mientras que el afecto es la parte que lo desarrolla o la forma objetiva del estado de ánimo. 


Se caracteriza por la presencia de varios episodios de más de dos semanas de duración en los que hay un estado de ánimo deprimido o una pérdida de interés o placer en casi todas las actividades. También es necesario que se den cuatro de los siguientes síntomas:

  • Cambios de apetito o peso.
  • Insomnio o hipersomnia.
  • Agitación o enlentecimiento
  • Falta de energía.
  • Sentimientos de inutilidad o culpa.
  • Ideas de suicidio.

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Estos síntomas tienen que estar presentes durante la mayor parte del día, acompañados de un malestar significativo o de un deterioro psicosocial, laboral, etc.


En niños y adolescentes el estado de ánimo puede ser irritable en lugar de triste.


Este tipo de trastorno es dos veces más frecuente en mujeres que en hombres. En las mujeres la tasa de incidencia se sitúa entre el 5 - 9 % mientras que en los hombres es de 1 - 3 %. La edad de inicio suele ser hacia la mitad de la tercera década de la vida, siendo más frecuente (hasta 3 veces) en personas cuyos familiares directos han presentado este tipo de problema.


La depresión está asociada a una alta mortalidad por suicidio (15%), también se encuentra relacionada con el consumo de sustancias, trastornos de angustia, trastornos obsesivo compulsivos, anorexia nerviosa, bulimia y trastornos límites de la personalidad.


El tratamiento más efectivo de este trastorno del estado de ánimo suele ser una combinación de un tratamiento farmacológico con antidepresivos de última generación (recaptadores de serotonina (SRSS) o noradrenalina (ISRN)) y ansiolíticos, además es imprescindible una adecuada terapia psicológica estructurada destinada a intervenir en niveles cognitivos, conductuales o afectivos. Se intenta llevar al paciente a un nivel de actividad cotidiano, ya que es característico de las depresiones el permanecer prácticamente inactivo; e intentar que los pensamientos, creencias y suposiciones que no están funcionando de forma adecuada o que interfieren en el problema sean discutidas y eliminados, además se ha de dotar al paciente de una serie de estrategias de afrontamiento para hacer frente a los problemas cotidianos que le puedan superar.