Bulimia nerviosa

Se caracteriza por episodios recurrentes de gran voracidad seguidos de conductas purgativas para contrarrestar la gran cantidad de alimentos ingeridos y controlar el peso. Los pacientes se dan cuenta de que es un comportamiento desadaptado y a menudo se sienten culpables y deprimidos. Además, muestran altos niveles de ansiedad frente a los alimentos y a la conducta de comer y tienen grandes preocupaciones por su imagen corporal.


Las conductas de estos pacientes son circulares. Cuando se sienten llamados a comer, comen de manera exagerada, sin embargo, esta falta de control les crea sentimientos de culpabilidad, una baja autoestima y una mala imagen de sí mismos. Este estado emocional desagradable, les vuelve a llevar a un nuevo atracón y así el círculo se perpetúa en sí mismo cronificando el cuadro bulímico.


Suele aparecer después de un periodo de tiempo en el que la persona ha estado muy preocupada por el peso, e incluso ha llegado a seguir alguna dieta restrictiva. Los intentos por reducir peso han sido infructuosos e incluso han aparecido periodos de ayuno e ingesta desmesurada.


La edad media es de 24 años con una edad promedio de inicio de 16 a 18 años; sin embargo, la bulimia puede afectar a niños mucho más jóvenes, hasta 11 años. Muchos bulímicos nunca llegan a buscar ayuda terapéutica, otros pueden tardar hasta 25 años, aunque la media parece estar en torno a los 5 años y medio.


Al igual que en la Anorexia Nerviosa, para su tratamiento es necesario la participación de un equipo multidisciplinar, formado por psiquiatras, psicólogos, médicos y asistentes sociales, y es conveniente realizarlo dentro de una dinámica de grupo.


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